Salón Curatorial

Convocatoria a Becas de Investigación Curatorial para los XI Salones Regionales

La Dirección de Artes del Ministerio de Cultura, a partir de una amplia concertación con diversas instancias culturales y académicas de las regiones, ha introducido una serie de modificaciones en el proceso de la realización de los Salones Regionales. Estos cambios atienden las críticas y  recomendaciones del medio artístico, así como la ambición de implementar una política pensada en términos de procesos investigativos, formativos y de impulso a la creación contemporánea, que se articule con el  desarrollo de las prácticas artísticas regionales en el país. Su nuevo diseño apunta a que los Salones sean procesos de mayor duración y con  mayor énfasis en la investigación y formación de artistas y públicos.

Para la consolidación de estas modificaciones se vienen celebrando diversas reuniones (1) con Comités Regionales designados concertadamente entre las regiones y el Ministerio de Cultura,  conformados por un número variable según la región, de representantes de Consejos Regionales de Artes Visuales,  Facultades de Arte,  Instituciones culturales públicas y/o Instituciones culturales  privadas, y por la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura.

El  modelo intenta generar  las condiciones para propiciar una mayor autonomía de las regiones en la lectura y proyección de su realidad artística.  Adicionalmente, apunta a fortalecer con un mayor soporte investigativo la selección y exhibición de las obras y proyectos que conformarán los distintos Salones Regionales.

Este proceso de investigación y formación se complementa, a lo largo del año, con la realización de laboratorios de investigación-creación en regiones donde la institucionalidad de escuelas o facultades de arte y museos no esté suficientemente desarrollado.

Objetivos de la convocatoria

Buena parte de las críticas formuladas a los Salones señalan la necesidad de un mayor rigor e investigación tanto en los procesos de selección como en la relación de las obras seleccionadas. Los Salones, más que sumar obras desiguales, deben construir relaciones entre ellas abriendo nuevos campos de significación y sentido. La presente convocatoria pretende empoderar, afirmar y fortalecer los procesos de selección y de relación de obras  mediante el otorgamiento de becas de investigación curatorial. En consecuencia, no será un jurado, invitado puntualmente, el que responderá y valorará cada exhibición, lo harán los investigadores  a través de un estudio que dote de unidad y profundidad a cada Salón.

La práctica curatorial, en la actualidad ejercida por individuos o grupos no procedentes necesariamente del campo de las artes visuales, se concibe como una forma  de pensamiento artístico destinado a establecer un contexto interpretativo a las obras, sostener una tesis, abrir problemas, tejer relaciones inexistentes. El curador abre nuevas lecturas y significados que articulan las obras trascendiendo su  atomización.

Por lo tanto, es una lectura más compleja de la práctica artística que desborda la realización y  el montaje de una exposición. A diferencia del montaje, la puesta en público de un proyecto curatorial supone  pensar en diversas estrategias de circulación y de recepción por parte del público. Al involucrar esas instancias se activan distintas sectores del campo artístico y –consecuentemente-  se articulan las  instituciones que median esos  procesos.

Se pueden consultar las relatorías de las reuniones de noviembre, diciembre y febrero en la página web del Ministerio de Cultura.www.mincultura.gov.co

El incipiente estado de la curaduría en el país hace de esta convocatoria  una oportunidad para impulsar su desarrollo. Esa misma razón invita a señalar que las propuestas de los candidatos a las becas se enmarquen en horizontes temáticos amplios desde los cuales se oriente la investigación y la selección de propuestas y proyectos. Esas líneas generales, siempre pertinentes a las regiones, deberán perfilarse y profundizarse con el desarrollo de la investigación para culminar tanto en una muestra como en una producción discursiva que  se convierta en un patrimonio sólido y enriquecedor  tanto para el público en general, como para las artes visuales y   disciplinas afines.

Los Comités Regionales  designarán el jurado que, a su vez, seleccionará a los curadores encargados de realizar la investigación  de la producción artística regional.

Premio de las becas de investigación curatorial

Se otorgarán  dos (2) becas  de quince millones de pesos cada una ( $15.000.000)  para cada regional.

 

Lanzamiento de la convocatoria: 11 de marzo de 2005

Plazo de inscripción de propuestas: 18 de abril de 2005

Publicación de propuestas curatoriales seleccionadas: 25 de abril de 2005
Anexos e informacion completa en >
http://www.mincultura.gov.co/centnot/ConvocatoriaBecasCuratoriales1.doc

 

Sábado, julio 16 de 2005

Convocatoria Salón Regional de Bogotá

El Ministerio de Cultura organizó los Salones Regionales por medio de un concurso de becas de curadurías que fueron otorgadas por un jurado a diversos curadores en el país. El concurso para la curaduría del Salón Regional de Bogotá fue otorgada a Natalia Gutiérrez. Dicha curaduría contempla una convocatoria abierta.

Por tal motivo: La curaduría del Salón Regional de Bogotá quiere invitarlo a que envíe su trabajo para ser evaluado por un comité integrado por la curadora, Natalia Gutiérrez, y tres profesores universitarios.

Pueden participar Personas naturales o grupos, constituidos por artistas que hayan nacido o residan en Bogotá.

Los requisitos para participar son:
Enviar en un sobre cerrado y marcado, Salón Regional de Bogotá, los siguientes documentos.

1. Un trabajo ya realizado que debe presentarse mediante registro fotográfico (Máximo seis diapositivas) o en video (DVD o formato digital).
2. Una descripción escrita de la propuesta (Máximo una página).
3. Una hoja de vida.

El plazo máximo para entregar los trabajos es el lunes 6 de septiembre del 2005.

Lugar > Ministerio de Cultura
Dirección > Calle 9 # 8-31

El lunes 12 de septiembre se publicarán los nombres de los artistas escogidos y a partir de esa fecha pueden retirar la documentación todos aquellos que hayan participado, en la misma dirección >

Ministerio de Cultura
Calle 9 # 8 – 31 / Tel 2840751

 

Geografía pintoresca
Quiero Comentar con los lectores de Esfera Pública algunos de los efectos de la “Geografía Pintoresca” o más bien, de la “Pintoresca geografía” que se elucubra en las gélidas oficinas de la sección de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura en Bogotá…

La organización del país en Salones Regionales está dando resultados prodigiosos:

En Güapi, están pensando en construir un muelle de gran calado pues la infraestructura de cabotaje no da abasto para la cantidad de Cruceros Bahía Solano-Güapi ahora que el Salón Regional los integró. Algo similar sucede en las agencias de turismo ante la inusitada demanda de vuelos charter entre Popayán y Quibdo.

Y aunque ustedes no lo crean, los empresarios Pastusos están de felices ahora que la autopista Mocoa-Pitalito les permite competir con sus cuyes en Ibagué, lugar donde piensan destronar a la famosa “Lechona Tolimense” gracias a la integración, del susodicho Salón Regional.

Pero, como no todo puede ser color de rosa, en el Eje Cafetero se sienten muy tristes pues después de cien años de libertad del “Gran Caldas” y más de treinta años de autonomía total en Risaralda y el Quindio y, especialmente, después de varios exitosos y meritorios Salones Regionales, el Eje Cafetero vuelve a ser parte de la Antioquia Federal, como hace más de un siglo, es decir, otra vez, como en los tiempos de la colonización paisa…

Antonio Caro

 

Folclorismos

 

Me asombró no leer en la extensa “geografía pintoresca” enunciada por Antonio Caro, una referencia al Salón Regional de Bogotá. ¿Acaso en Bogotá no hay folclorismos, será que sólo existe omnipotencia para mirar al resto del país?

Gloria Posada

 

‘Omnipotencia’ ministerial
Reciban cordial saludo. Va mi respuesta: Totalmente de acuerdo con la señora Posada. Es tanta la “omnipotencia” de las oficinas del Ministerio de Cultura en Bogotá que unen a Nariño con el Tolima y pese a su autonomía económica y cultural, unen al Eje Cafetero con la Antioquia Federal …

Antonio Caro

 

El automático

He seguido con interés las tres conversaciones que actualmente tienen lugar en este espacio. Por una parte, me llama la atención la simultaneidad de estos diálogos. Es como estar en uno de esos cafés -como el célebre “automático”- donde se reunen artistas, escritores, filósofos, estudiantes y un grupo de asiduos que unas veces los escuchan, y otras, se concentran en sus asuntos. En la mesa donde conversan Antonio Caro y Gloria Posada, reaparece el tema del salón con humor. Me interesa agregar que mientras en el país se alteran los flujos de público entre regiones y se amplian carreteras y hoteles para que den abasto al movimiento de gente causado por los salones regionales, en la ciudad de Cali se está dando algo distinto. El salón se está organizando por la misma gente de la ciudad y con reglas de juego distintas a las que imparte el ‘omnipotente’ ministerio.

Sin partir de definiciones de autonomía kantianas o del siglo XIX, podría decir que los caleños lograron desarrollar su salón de forma autónoma. Es decir, tomando ellos las decisiones a partir de criterios definidos por ellos mismos. Con lo anterior me interesa tender un puente entre la conversación de M. Boom, V. Quinche y L. Ospina, y la de G. Posada y A. Caro. Y no es que las instituciones sean malas o buenas. Es simplemente que, como sucede con el caso del Reina Sofía España, las más de las veces parecen preocupadas por impulsar eventos y políticas que parten de esquemas institucionales (modelos de exposición y difusión que dan mayor relevancia a la voz de la institución que a la de la comunidad artística) propios de un país como el nuestro, en el que las instituciones culturales no se caracterizan precisamente por ser sólidas y construidas a partir de políticas coherentes y sostenibles. Y esto no es un problema de las instituciones y mucho menos de sus funcionarios. Es un problema mayor que tiene que ver con la poca importancia que históricamente se le ha dado a la cultura en Colombia.

rodrigo leyva

Sin centros y sin periferias

Es interesante constatar cómo el Maestro Caro, de la enumeración inicial de una “geografía pintoresca” que ubica situaciones imaginarias en diversas coordenadas del país -donde no quedó claro por qué elude una referencia a Bogotá-; pasó a un señalamiento reiterado del Salón Regional en los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda, y Quindío…

Tengo entendido que para Antioquia hay dos curadores, y para la otra región agrupada, un equipo de ocho. Igualmente, se harán dos salones y curadurías independientes, exhibidas tanto en el lugar de origen de los artistas, como en la otra zona a manera de intercambio cultural.

El silencio de artistas, curadores, críticos, y habitantes, de Caldas, Risaralda y Quindío, tal vez nos demuestra que: No leen Esfera Pública. Están muy ocupados organizando el salón que les corresponde. No manifiestan ningún interés por ser “redimidos”. No tienen la menor idea de lo que dice el Maestro Caro.

Por otro lado, creo que cuando se dirige la mirada a lo lejos, se obvian fácilmente las problemáticas mas cercanas. En éste sentido, el señor Caro mas que ser un vocero de lo que él denomina “geografía pintoresca”, debería serlo de la región donde vive. Por ello, es muy pertinente la información y critica que pueda aportar, sobre el salón que se realizará en la zona Bogotá-Cundinamarca-Boyacá, donde seguramente vislumbrará de manera directa, el conflicto al cual se refiere, confirmando o desechando su hipótesis…

Además es necesario analizar, las relaciones que se crearán entre los heterogéneos salones regionales, pues de ahí surgirá una nueva versión del Salón Nacional. La reunión de los distintos curadores hace unas semanas en Bogotá, debió esclarecer el método con que se van a articular tantas “in-dependencias”. Aunque es inquietante, que la señora Natalia Gutiérrez expusiera los lineamientos generales de su curaduría, pero posteriormente no asistiera a la exposición de los procesos de trabajo e investigación, realizados por los diferentes curadores que viajaron desde sus ciudades a Bogotá. No se sabe si el desinterés de la antropóloga por el trabajo de sus colegas, significa que Bogotá no va a participar del dialogo con las heterogéneas regiones, y si definitivamente Bogotá es un caso aparte y especial, y debe ser tratado como una “República Independiente”.

Para terminar esta discusión, agradezco a Rodrigo Leyva su aclaración sobre lo que denomina “el salón con humor…” pues en realidad no me di cuenta que el señor Caro hizo sólo un chiste… Siempre me ha dado dificultad ver en ése tipo de descripciones, humor. Tal vez ello se deba, a que nunca he vivido en una ciudad como Bogotá, donde se graba desde hace mas de 20 años el programa “Sábados Felices”, con una amplia gama de estereotipos.

En relación al texto del señor Kalmanovitz, mas que pedir autoridad, lo que se necesita es el ejercicio del conocimiento, pues lo primero sin lo segundo deviene en simple autoritarismo, y a veces en manipulación y jerarquización arbitrarias.

Gloria Posada

 

Estafas, mentiras y salones
Ante todo, agradezco el cordial y amplio mensaje de Rodrigo Leyva y doy mi asentimiento a su opinión respecto a las Instituciones. Y ya que de “asentarse” se trata, que mejor sitio que una mesa de éste, café “Automático” virtual, donde uno puede decir sus verdades, sin necesidad de construir Hipótesis …

La falacia del Salón Nacional está construida de un sin número de eslabones de los cuales, uno es, la gran mentira de los Salones Regionales que más bien, son una colcha de retazos mal cosidos desde Bogotá y que conllevan, el fatal veneno de estafar y engañar a las propias Regiones.

Se engaña porque esos “pre-nacionales” no aglutinan verdaderas Regiones y se estafa porque los recursos de la Región son desperdiciados para obedecer órdenes del centro que rara vez tienen pertinencia con los propios procesos de la Región.

Y ya que la señora Posada me constriñe a decir cosas sobre el “regional” que corresponde a Bogotá, me pregunto yo:

¿Qué relación tienen las nieves perpetuas del Cocuy, con las cálidas riveras del Magdalena?

Antonio Caro

 

Acta de Selección

ACTA DE SELECCION POR CONVOCATORIA ABIERTA DE LOS PARTICIPANTES AL SALON REGIONAL DE BOGOTA

La curadora del XI Salón Regional de Bogotá Natalia Gutiérrez invitó a Giovanny Vargas, Manuel Santana y Diego Mendoza para escoger, junto con la curadora, a los artistas que por la modalidad de “convocatoria abierta”, estarán participando en el Salón Regional de Bogotá. Su conocimiento de los procesos artísticos tanto a nivel pedagógico en diferentes universidades como en el ámbito de las prácticas artísticas a nivel profesional, permitió ampliar la mirada sobre las propuestas presentadas.

Los miembros del equipo revisaron tanto las imágenes como los textos enviados a la convocatoria, en una primera reunión el día 15 de septiembre a la cual asistió Giovanny Vargas, y los días 19 y 20 con el resto de los participantes, quienes decidieron escoger los siguientes artistas:

Ícaro Zorbar
Beatriz Eugenia Díaz
Carolina Calle
Eduard Moreno y Jhon Aguasaco

El criterio fundamental para selección de las obras consistió en atender a que hicieran evidente una investigación personal con libertad temática, pero que a la vez pudieran inscribirse en lo colectivo. Es decir, artistas que con sus prácticas permitan ampliar de alguna manera los lugares y las situaciones del mundo que nos tocó vivir.

Las propuestas no seleccionadas se podrán recoger en el Ministerio de Cultura, calle 9 # 8-31, Bogotá, a partir del viernes 23 de septiembre del 2005.

Natalia Gutiérrez
Diego Mendoza
Manuel Santana

 

El arte de invitar a los amigos

Ay, que alguien me cuente qué es lo que pasa, porque en los últimos días un montonón de amigos, como noventaydos, han ido a hacerme la visita al cuchitril ese en el que trabajo, todos tristes y cabizbajos y bastante bastante pero bastante bravos con la pobre Natis. ¿Cómo es que fue lo del Salón Regional para que todos digan que es peor que olor de pescadería de la 19?

Y bueno, me imagino que la cosa no es para menos: que Natis haya hecho convocatoria para seleccionar propuestas para el regional, y que se hayan recibido 96 y que de esas sólo salieran 4, mientras que por invitación ya había metido hasta al nido de la perra, pues no hay derecho, ¿no? Porque para qué se pone a convocar desconocidos si ya había convocado a susamiguetes, ¿no? Y es que todos están furiosos que porque se gastaron tiempo y plata pasando proyectos lo más de chéveres, y parece que ni siquiera todos los jurados vieron los trabajos completos. Y yo creo que eso sí es una falta de delicadeza, pues, digo.

Y claro, en esa propuesta de planificación de cómo iba a ser el regional ya decía que iba a ser por invitación y convocatoria, pero oiga, no hay derecho a que por invitación llene el chuzo de cuadros y por convocatoria nada de nada, pues para esa gracia no haga convocatoria y más bien invite a otros cuatro amigos y ya, ¿no? Así completa el cupo y no mete gente que se tire el parche. Porque tanto desconocido por ahí que no es recomendado de nadie, vaya usted a saber qué mañas tienen y todo.

¿O es que no le alcanzaban los amigos? Porque si es así la cosa sí me da como cosita. Natis, oye, si estás solita más bien me llamas y nos tomamos un tecito con galletas y nos volvemosreamigas y te muestro unas manualidades preciosas que estoy haciendo y me invitas para el próximo regional, ¿bueno?

Un besito, Paquita

 

También caerás

Que un proyecto curatorial contemple una convocatoria, es ya una cosa rara. Uno se imagina que la investigación curatorial lee un contexto como paso inicial para definir una problemática, tema, asunto, que emerge de uno o varios tipos de producción artística. Lo que uno no se imagina jamás es que se recurra a una convocatoria como dispositivo que pretende leer un medio cuando de antemano se tiene un tema definido.

Esto no es nuevo. En el salón nacional pasado -que tenía más puertas de entrada que un estadio- los más de doscientos que enviaron por la convocatoria quedaron viendo un chispero, pues seleccionaron sólo diecisiete. En esta oportunidad enviaron menos de la mitad y quedó una proporción similar. En esa oportunidad, también había un tema definido de antemano.

Hay cambios. Antes le caía toda el agua sucia al ministerio. Ahora le cae al curador. Más si esta convocatoria es su carta de presentación y no lo es la curaduría, el argumento, el tema, el problema que arma todo el tinglado expositivo.

Obviamente hay malestar. Y mucho. Pero, ay! que aburrición otro debate sobre estas vetustas, obtusas, impredecibles, mamotretudas, pretensiosas, equívocas, insensatas, arrogantes,maltratadoras y ultraconflictivas exposiciones panorámicas.

Bueno… y la bendita curaduría de qué trata? Alguien tiene ese dato? Será que Natis nos puede contar?

2much!

Mery Boom

 

Cuando lo otro quiere ser lo mismo

1. Despotismo ilustrado
El Despotismo Ilustrado es un concepto político que ejemplifica la utilización de la ideología de la ilustración, por parte de algunos regímenes de la Monarquía Absoluta para mantener su sistema de poder; las monarquías europeas utilizaron esta ideología para estar a la par con las ideas sociales del momento (siglo XVIII) y trataron de ajustar los conceptos de relevancia para que los poderes monárquicos no pasaran a ser obsoletos. [Fuente: Wikipedia]

En la convocatoria hecha por el Ministerio de Cultura para curadurías de los Salones Regionales de Artistas eran claros los peligros y bondades de la curaduría y se hacía evidente que si las curadurías no reconocían el espacio y las necesidades específicas de cada Salón Regional de Artistas, el odioso lema del Despotismo Ilustrado se podía poner en práctica: “Todo para el pueblo, todo por el pueblo, pero sin el pueblo” (odioso en términos políticos, pero práctico en términos de “política realista”).

2. Demagogia Participativa
Para el caso del Salón Regional de Artistas Zona Centro (¿subzona Bogotá?), el Ministerio de Cultura y su curadora debieron cambiar el nombre de “Salón Regional de Artistas” por el de “Salón Regional de Arte”, pues ante la falta de precisión de una plataforma curatorial, con este giro lingüístico se habría evitado que muchos de los artistas de la zona se hubieran hecho ilusiones con “su” derecho a participar. También esta maniobra de lenguaje, de uso tan común en el Gobierno del Alvaro Uribe Vélez (“Aquí no hay conflicto interno”), le habría aligerado la carga a Natalia Gutiérrez y así se habría evitado la vía purgativa de inventarse un mecanismo de inclusión donde a los excluidos no les queda claro el motivo de exclusión, y de paso nos permitiría a los espectadores dejar de hacer tanta “criticadera institucional” y concentrarnos más en la exposición que, por la conjunción de algunos artistas con algunos espacios, promete obras tan contundentes como la que se vió en el pasado Salón Nacional de Artistas en el Museo de Arte Colonial con el “Santoral” de José Alejandro Restrepo. (En la Columna de Arena #29, titulada “Demagogia Participativa”, el texto y el foro de discusión analizan “la democracia” en los Salones.
http://www.universes-in-universe.de/columna/col29/col29.htm).

3. Cuando lo otro quiere ser lo mismo.
Para los rechazados o desplazados de la “convocatoria abierta” del Salón Regional de Artistas Zona Centro tal vez quede de consuelo la apertura de otros espacios, otros circuitos, como lo es la muestra del “IV Salón de la diversidad” organizado por Galería Casa Cuadrada (aunque no tan diverso en la selección de los jurados pues dos de los jurados integrantes son NadínOspina y Jaime Cerón).

4.Las bondades del mecanismo
Es ejemplo de curaduría y sobre todo de curadurías el “7mo. Salón de Octubre”. Un conjunto de eventos cuyo crédito menor es del Ministerio de Cultura y que se debe sobre todo a la puesta en acción de un programa coherente y a largo plazo entre varias instituciones culturales de la zona (programa que en su ejecución tiene similitud con el fallecido y nunca ejecutado “Programa Salón Nacional de Artistas”). El acta de selección del jurado del “7mo. Salón de Octubre”, generosa en su redacción*, lo dice todo.

* El texto firmado por Lupe Álvarez, José Alejandro Restrepo y Juan Mejía es generoso en comparación al vademecun de frases huecas y eruditas que forman estos documentos y que la mayoría de los jurados componen de afán y firman de manera paternalista -por ejemplo revisar las actas publicadas en el catálogo de los pasados Salones Regionales de Artistas-.

Lucas Ospina

 

Salòn a vuelo de pàjaro

Mientras Bogotá y el centro discuten la válidez de la curaduria y el crterío escogido para hacerla real, en el sur de colombia ya estamos vviendo el experimento en carne propia. El 7 de octubre se dió apertura en Neiva al Salón Regional Sur con dos curadores a bordo. Lo que se ve, no es un salón de artistas como lo dice el nombre, sino un salón de curadores. Dos proyectos que entablan un diálogo forzado y en el cual la región no se siente plenamente.

La muestra ocupa los tres pisos de la Biblioteca Departamental del Huila y abarca 75 obras de 52 artístas, en donde abundan la pintura y las intalaciones. Ausente el dibujo, el perfomance, el video land y otras yerbas postmodernas. Las dos propuestas son abordadas de distintas formas; Jaime Ruiz lo hace desde la academia, Osvaldo Granda lo hace de lo lúdico. El experimento resulto menos participativo y mas impositivo (al mejor estilo uribista), cualquier pataleta, se calla con “usted no encaja en mi propuesta”, por eso la lectura correponde a los curadores y no a los artistas, menos al público.

Me parece que los salones no buscan como antes, definir un “perfil nacional”, sino que pretenden construir un escenario desterritorializado que al igual que el nefasto Plan Colombia fortalece ejes que atraviesan las fronteras y las identidades, por eso un curador habla de ” ejercicios postmodernos y postcoloniales”. Como se define lo regional en este salón? El curador es una figura para el centro, que inventamos para la perifería? La mayor dificultad, la ausencia de los artistas regionales en estas discusiones.

Como anecdota, los curadores pidieron proyectos y se quedaron esperandolos. Los artistas pensaban que la visita a sus talleres eran una obligación y se quedaron esperando los curadores. Es decir, el concepto funciona a dos bandas. Como entender el dialogo curador-artista, o mas bien, curador-propuestas? El Salón es itinerante y el 15 de noviembre se inaugura en la ciudad de San Juan de Pasto.

Miguel de León

 

Correcciones de salón

Es mi deber hacer públicos los inconvenientes y contradicciones de los cuales fue víctima durante el proceso de montaje del Salón Regional, el proyecto “Escultura Blanda”. Este proyecto me fue encargado como propuesta de “curaduría académica de escultura” por la curadora general del Salón Regional Centro, Natalia Gutiérrez.

Dentro de los ánimos curatoriales del Salón, Natalia Gutiérrez contempló, con muy buenas intenciones, insertarle algunas actividades y muestras de tipo académico, esto permitió diseñar un salón que superara la noción de obra en el sentido estricto y definitivo, enriqueciéndolo con procesos artísticos menos pretenciosos, distantes de la idea de obra protagónica y aislada del contexto donde se enmarca. Así pues, el Salón le dedicó tiempo y espacio a estrategias pedagógicas y actividades de trabajo grupal que señalan otras maneras de inscribir el hacer artístico en lo colectivo.

Fui invitado a participar en estos proyectos, al parecer, por mi relación docente con distintas escuelas de arte de Bogotá, a parte, me imagino, por la confianza profesional que ha depositado en mí la curadora general del Salón. Mi actividad docente me permite desde el área de escultura, contar con un panorama amplio de los procesos y búsquedas de los estudiantes, que en su gran mayoría, exploran asuntos pertinentes al tema que se me encargó, y que tiene que ver con pararse en el borde de lo escultórico, con la dilatación de sus límites como lenguaje y como léxico y por supuesto, con la puesta en crisis del objeto tradicional, incrementando la adopción de lo que yo denomino medios blandos, es decir, aquellos que están más cerca del gesto que del objeto, y más cerca del movimiento y la vitalidad de los procesos que de la pasividad de lo museal en sentido tradicional.

Una vez rastreado el panorama, invito a un grupo de 10 artistas, (8 estudiantes y 2 egresados), a participar con propuestas vinculadas entre sí por usar al objeto como señalador de dinámicas y procesos y no como fin, por diseñar operaciones ligadas al gesto, a lo participativo, etc., por adoptar en sus búsquedas medios documentales, por distanciarse de la intención tradicional de culto al objeto, y sobre todo, por estar explorando asuntos pertinentes al tema de los bordes de lo sólido y el desbarajuste o desintegración del objeto, tema que para nada es nuevo, habría que reconocer que la escultura hace tiempo ha ido adoptando medios, actitudes y conductas que se encontraban fuera de la labor tradicional, pero que hoy son contemplados como básicos en el ámbito académico y artístico.

Una vez claros los objetivos de nuestra participación en el Salón, pensamos como grupo las estrategias de información que acompañarían la exposición, las propuestas, para nada fotogénicas, requerían de un montaje especialmente ilustrado con textos y fichas ilustrativas que invitaran al público a interactuar con ellas, en muchos casos no se trataba del objeto de bulto, sino de operaciones móviles, habitables (las audio guías de Kevin Mancera por ejemplo, invita a llevarse una grabadora personal donde se escucha un recorrido guiado por la ciudad de Tunja, en este recorrido él describe a fondo personajes y lugares inscritos en la ciudad, exaltándolos y contrastando nuestras mirada habitualmente superficial de la ciudad).

Otra estrategia didáctica fue escribir un texto que aclarara los objetivos de nuestra presencia allí, y que esto respondía a la necesidad de la curadora general de mostrar en el Salón procesos académicos enmarcados como tal y no obras sueltas de artistas jóvenes, desprendidas de lo colectivo.

Siempre esperamos que el montaje de la muestra, los asuntos de organización y distribución del espacio fueran parte de nuestra labor, sobre todo, porque las propuestas exigían un alto grado de relación, reconocimiento y conciencia del espacio donde se iban a instalar.

No solo nos preocupó habitar creativa y responsablemente el espacio, (Alejandra Rincón por ejemplo, se dedicó a registrar en video y fotografía las intervenciones que progresivamente aparecen en un espacio de exhibición durante el montaje de una exposición; los deshechos, basura y sobrantes, son usados por ella porque ahí ve relaciones casuales con formas seudo escultóricas, a la manera del juego de buscar formas en las nubes, todo esto para armar un comentario en torno a la fugacidad de la imagen, a lo
insulso que puede verse nuestra relación con la forma y la materia, etc., El problema es que el público nunca vio la propuesta de Alejandra ya que ella decidió retirarse del Salón después de que su trabajo fue visto como un simple reguero por la curadora general, el tema es que Natalia Gutiérrez nunca vio el video que acompañaba el supuesto reguero y que obviamente era parte fundamenta en su trabajo).

Buscamos la mejor manera de dar cuenta del carácter procesual y participativo de algunas de las obras con la inserción del material didáctico y descriptivo que cada artista había elaborado y que hasta ese momento aún no se había instalado.

Desafortunadamente, nunca se nos permitió concluir con el montaje como estaba previsto, ya que las intervenciones intrusivas interrumpían la actividad en pleno proceso, y esto acabo con la renuncia de algunos participantes al ver que el funcionamiento normal de su trabajo estaba siendo presionado e intervenido . En conclusión, lo que notamos, fue una especie de ansiedad de limpieza museal entendible y apenas razonable tratándose de un evento de tal magnitud y responsabilidad, el problema no es entender esto, es comprensible, lo difícil de entender, es la pérdida de confianza sobre nuestro trabajo, el mío como coordinador y el de los participantes como estudiantes de arte y artistas, sobre todo la pérdida de confianza antes de finalizar nuestro trabajo y de conocer el funcionamiento de las propuestas.

Se trataba de un grupo de trabajos desprendido de juicios de valor básicos y polarizados, o sea, distantes de conceptos como bonito o feo, limpio o sucio, etc., más bien son espacios que invitan a otro tipo de relaciones, mas cercano a lo vivencial, a habitar la continuidad de procesos orgánicos, en algunos casos ligados a lo urbano, sin embargo fueron leídos durante el montaje desde lo estrictamente retiniano, tal vez por el afán de resolver un montaje bonito y agradable al gusto y a la estética de quienes nos visitarían.

Los participantes, y debo corregir el folleto que invita al Salón, no forman parte de un “Taller de Mario Opazo”, tienen nombre propio y no porque tengan ánimo de figurar, sino por respeto, se trata de las siguientes personas: Edwin Sánchez, Kevin Mancera, Nicolás Sanin, Nestor Gutiérrez, Camilo Zúñiga, Alejandra Rincón, Diego Guzmán, Cristina de Gamboa, Icaro Zorbar, Gabriel Antolinez, ellos cumplían diferentes funciones formales y conceptuales en la articulación de la muestra, incluso pertenecen a
distintos niveles académicos, desde alumnos de pregrado, pasando por egresados recientes, hasta un estudiante de maestría, la selección nunca se hizo bajo la búsqueda de protagonismo, y afán de artista joven por estar en el salón, yo me encargué en muchos casos de pedirles de manera insistente el favor de aportarnos en la exposición, porque recordaba y conocía sus campos de operaciones y reflexiones, por eso consideré fundamental la participación de cada uno de ellos. Sé que en el Salón se realizaron talleres, algunos artistas participaron de esta manera, este no es el caso, si bien he sido maestro de cada uno de los nombrados, no fue precisamente durante el marco del salón, mas bien mi experiencia académica con ellos se remonta a distintos tiempos, algunos más cercanos que otros, lo que si es una constante es que las relaciones y búsquedas con la escultura que dan lugar a sus propuestas participantes, me atrevo a decir, comienzan en el momento en que exploramos algunos ejercicios de clase, que para casi todos han seguido vigentes como preocupación, metodología y convicción, es así, como al momento de invitarlos algunos ya portan lenguajes, procesos y resultados mas maduros que otros, sin embargo esta distancia generacional fue precisamente un factor importante para entrenarnos en niveles de percepción y crítica más humildes, respetuosos y ambiciosos en cuanto a dar claridad de cómo avanzan los procesos.

El texto que acompañaría la muestra es el siguiente:

Escultura Blanda
Desde el ámbito académico hoy surgen relaciones con la escultura que ponen en crisis al objeto, dilatando los límites de lo que tradicionalmente se contemplaba en lo sólido y en la idea de arte como presencia objetual inmodificable y definitiva. Estos trabajos de estudiantes y recién egresados se proponen un ejercicio de confianza en la desintegración de la estructura sólida, para entender en el movimiento de los procesos, en la vitalidad orgánica de lo plástico, una posible operación escultórica, consistente en llevar las ideas de un estado indefinido a otro definido; esto solo es posible si se sustituyen algunos sentidos, por ejemplo, si se entiende por hacer, el acompañar una idea y por público, un grupo participativo y no adquisitivo.
Ablandar la escultura es hacer de ella en muchos casos, una sustancia fugitiva, un impulso, un gesto casi inatrapable espacio-temporalmente; es utilizar el objeto como señalador, como posible detonador de la experiencia y no como fin; es ubicar la forma, la estructura y la materia en un terreno de dudas y vértigo que expanden sus límites hasta rozarse con operaciones más cercanas (como diría Cildo Meireles) a la cultura que al arte.

Después de lo sucedido, solo queda una cascada de preguntas necesarias: ¿Qué nivel de compatibilidad hay entre las obras de arte con mayúscula y los procesos académicos que se intentaron mostrar en el salón?, Lo pregunto porque nos quedó una clara sensación de diferencia, al menos en el tratamiento institucional que se le dio a los artistas y a las obras. ¿En que momento los procesos artísticos dejan de ser vulnerables a las intenciones museográficas de un evento o de un curador?, ¿qué de las propuestas le pertenece al artista y que tanto al curador del salón?, lo digo porque el trabajo de Edwin Sánchez fue desmembrado por gusto, ni se le argumentó con razones de peso la exigencia a desalojar de la muestra una parte fundamental de la obra, se trata de un grupo de contenedores construidos con guacales de frutas donde se daba cuenta de una expedición por la ciudad, con mapas, evidencias traídas del trabajo de campo y textos, todo se quedó fuera del salón, ¿por qué? , ¿por la apariencia de los guacales?, cabe anotar que Edwin es un estudiante a punto de egresar, y goza del respeto y admiración de sus maestros, compañeros y artistas, por su compromiso frente a los procesos, por su madurez y solidez conceptual, que en este momento lo hace ser uno de los jóvenes artistas más contestatarios frente a los sistemas amañados y a la injusticia, por lo tanto él exige y seguirá exigiendo una explicación valida, y con él todos sus compañeros de la muestra.

Durante casi una semana los integrantes del proyecto Escultura Blanda habitaron un espacio planeando con las mejores intenciones un montaje digno de sus propuestas, a excepción del video de Gabriel Antolinez (que se propone relaciones muy comprometidas con el gusto y lo refinado), ellas no son fotogénicas ni glamorosas al ojo, precisamente ahí comenzó el problema, son anti homenajes al objeto sonso y amañado en la retina, le apuestan al movimiento y la vitalidad de los procesos, sobre todo están comprometidos a responder a las necesidades locales, no creen en las obras así a secas, mas bien en las dinámicas, no fue posible dar cuenta de sus intenciones en el salón, así que este espacio nos parece apropiado para ello.

Mario Opazo

 

Deseos para el 2006

1. Que se puedan decir las cosas:
1.1. Que si alguien tiene que decir un comentario positivo sobre algo, lo diga.
1.2. Que si alguien tiene que decir un comentario negativo sobre algo, lo diga.
1.3. Que si alguien siente que tiene algún impedimento ético para hablar del proyecto de alguien, lo haga evidente.
1.4. Que si por ejemplo a alguien le gusta el trabajo de su hijo diga: “puede ser que yo no sea la persona más apropiada para acercarme con objetividad a este tema porque él es mi hijo y lo amo, pero su trabajo me parece excelente porque…”*
1.5. Que si por ejemplo a alguien le gusta el trabajo de su esposa diga: “puede ser que yo no sea la persona más apropiada para acercarme con objetividad a este tema porque ella es mi esposa y la amo, pero su trabajo me parece excelente porque…”**
1.6. Que se digan las cosas con respeto.

2. Que se escuchen las cosas que se digan:
2.1. Que las críticas no se tomen como insultos personales.
2.2. Que si por ejemplo un curador o curadora hace una crítica a un artista, no sea este un motivo para que este artista no acepte invitaciones de este curador o curadora para futuros eventos.
2.3. Que si por ejemplo un artista hace una crítica a un curador o curadora, no sea este un motivo para que este curador o curadora no invite a este artista a futuros eventos.
2.4. Que si por ejemplo un empleado o empleada hace una crítica a su jefe o jefa, no sea este un motivo para que este jefe o jefa no vuelva a contratar a este empleado o empleada.
2.5. Que si por ejemplo un jefe o jefa hace una crítica a su empleado o empleada, no sea este un motivo para que este empleado o empleada le renuncie a su jefe o jefa.
2.6. Que si en una crítica hay algo de humor, no se lea como burla.
2.7. Que si por ejemplo alguien dice: “deseo que las cosas sean ‘así’ en el 2006”, no se lea “las cosas no han sido ‘así’ en el 2005”; que se deje de pensar que uno sólo puede desear lo que no tiene.
2.8. Que se entienda que las cosas se dicen con respeto.

3. Que la reforma de la Universidad Nacional no genere más violencia.

* “Antonio Barrera (1948) y Gustavo Zalamea (1951), pese a la diferencia de edad, comienzan a incidir fuertemente sobre el panorama de los jóvenes a partir de 1975 […] Desde 1980, las dos obras subieron en flecha, con el Premio para Mural en Manizales (1982), para Zalamea […] Sus signos plásticos, como ocurrió con Obregón y Botero veinte años atrás, son fundamentalmente distintos. […] Tanto Barrera como Zalamea compartieron, curiosamente, un mismo fervor por Turner y por el Goya autor del ‘Perro enterrado en la arena’; pero mientras el primero desalojó esas influencias en su valiente reconquista de un paisaje propio, Zalamea las absolvió en un ‘dibujo-pintura-collage’ básicamente blanco y negro, de expresa truculencia, abrazando con igual coraje una fuerza romántica sin tapujos. Motivado por el repudio a los abusos de poder y escogiendo como escenario la Plaza de Bolívar de Bogotá, llegó a practicar nuevos soportes de tipo popular, como los ‘Telones para envolver nuestras instituciones’, y las copias heliográficas para regalar al público, en exposiciones en Bogotá y en Estados Unidos. Paralelo a tales experimentos ha seguido dibujando ‘obra única’, destacándose por un expresionismo que convierte el paisaje en cataclismo.” Marta Traba, “Propuesta para una ‘doble’ lectura”, en Revista Arte en Colombia # 23, 1984.

** “Alejandra Rincón por ejemplo, se dedicó a registrar en video y fotografía las intervenciones que progresivamente aparecen en un espacio de exhibición durante el montaje de una exposición; los deshechos, basura y sobrantes, son usados por ella porque ahí ve relaciones casuales con formas seudo escultóricas, a la manera del juego de buscar formas en las nubes, todo esto para armar un comentario en torno a la fugacidad de la imagen, a lo insulso que puede verse nuestra relación con la forma y la materia, etc., El problema es que el público nunca vio la propuesta de Alejandra ya que ella decidió retirarse del Salón después de que su trabajo fue visto como un simple reguero por la curadora general, el tema es que Natalia Gutiérrez nunca vio el video que acompañaba el supuesto reguero y que obviamente era parte fundamenta en su trabajo.” Mario Opazo, “Correcciones del Salón”, 2005.http://www.esferapublica.org/correccionesdesalon.htm

Desconfianza y formalismos en Tunja

El Regional Centro contempla dentro de sus plataformas de participación, la inclusión de varios procesos pedagógicos encargados y dirigidos por artistas docentes con un amplio panorama académico y sólido criterio.

Mario Opazo actual maestro en varias facultades de artes, efectuó una selección de los trabajos más característicos realizados para su clase con el fin de construir un discurso sobre “escultura blanda” que posteriormente haría parte de una serie de “procesos pedagógicos” articulados al Regional Centro.

Los trabajos que hacen parte de “escultura blanda” abarcan un amplio panorama de conceptos, preocupaciones y soluciones queproblematizan una noción lineal de escultura. Algunos de estos trabajos han continuado y ahora hacen parte de procesos, por lo cual no se definen como obras terminadas. Otros sencillamente se construyen sobre y desde el espacio en el cual habitan. En general, no son trabajos que aterrizan en la galería.

Particularmente, era conciente de que nuestra participación en el Regional era bajo el discurso de “escultura blanda” y no era de participación directa o individual como los demás artistas. Este hecho nos daba la responsabilidad de nuestros trabajos y de su montaje en el espacio que nos fue dado. En otras palabras debíamos construir un espacio acorde con el discurso inicial.

Entiendo que la responsabilidad de un Regional es muy grande y que son demasiadas variables que hay que coordinar, el trabajo es bastante y sumamente agotador (lo puedo afirmar porque estuve la ultima semana trabajando en el claustro en Tunja), obviamente Natalia Gutiérrez (curadora general) espera lo mejor, todo se tiene que ver muy bien, eso se comprende; pero al igual que se respetaron procesos muy criticados de otros artistas, también se debieron respetar los espacios destinados para los “procesospedagógicos”. Y no digo que sean procesos intocables o inmodificables, por el contrario son maleables y tolerantes si se entienden. Pero cuando se hacen intervenciones apresuradas, a ciegas y sin un apropiado fundamento los procesos colapsan.

La subcuraduria de “escultura blanda” tuvo intervenciones poco constructivas de parte de la curadora general Natalia Gutiérrez, éstas truncaron procesos, desajustaron montajes y lo peor generaron un ambiente de malestar y desconfianza que desembocó en la deserción de varios de sus integrantes desarticulando el discurso antes propuesto por Mario Opazo.

La propuesta inclusiva del Regional Centro me parece una buena plataforma para examinar procesos pedagógicos que difieren totalmente de las obras de Arte que entran directamente. Pero dados los acontecimientos, La pregunta es ¿Cuales son las intenciones de incluir estos procesos pedagógicos si no se confía en ellos?

O es que en verdad este incidente revela las incompatibilidades e inconsistencias generadas en la introducción de procesos pedagógicos o académicos (llámense experimentales y en proceso de aprendizaje) dentro de un certamen de Arte tan importante como lo es un Regional.

Edwin Sánchez
Hago parte del grupo de trabajos seleccionados para “escultura blanda” también hice parte de los trabajos intervenidos y afectados por Natalia Gutiérrez y que desertaron durante el montaje en el claustro en Tunja.

 

Cerrado por remodelación

“¿y a la academia quién la ronda?”

Esta provocadora pregunta con que Miguel Huertas termina su texto me permite hacer otra pregunta afín al tema: ¿quienes rondan a la academia?

Un caso
Atando cabos con el debate paralelo sobre el Salón Regional de Artistas Zona Centro y las bondades y necedades de su curadora Natalia Gutiérrez, cito dos segmentos del acta final de selección del evento:

“La curadora del XI Salón Regional de Bogotá Natalia Gutiérrez invitó a Giovanny Vargas, Manuel Santana y Diego Mendoza para escoger, junto con la curadora, a los artistas que por la modalidad de ‘convocatoria abierta’, estarán participando en el Salón Regional de Bogotá. Su conocimiento de los procesos artísticos tanto a nivel pedagógico en diferentes universidades como en el ámbito de las prácticas artísticas a nivel profesional, permitió ampliar la mirada sobre las propuestas presentadas.
[…]
El criterio fundamental para selección de las obras consistió en atender a que hicieran evidente una investigación personal con libertad temática, pero que a la vez pudieran inscribirse en lo colectivo. Es decir, artistas que con sus prácticas permitan ampliar de alguna manera los lugares y las situaciones del mundo que nos tocó vivir.”

Tomando en serio el texto del acta, la lógica indica que la idoneidad de los jurados esta dada por su carácter de profesores universitarios (‘nivel pedagógico’) y por su carácter de artistas profesionales (‘nivel profesional’), es decir que en la región Bogotá, el mundo que nos tocó vivir, para estar dentro de la ‘amplia mirada’ hay que estar próximo a la universidad y concebir al artista como profesional. Esto para un salón que basa su condición en la participación el salón no es de arte, sino de artistas implica la puesta en escena de un mecanismo que justifica la exclusión y empodera a la universidad.

Este error, o hábil error, da a la universidad un poder que este espacio no debería tener pues hay que entender que lo que pasa en la universidad no es de la universidad. Es lamentable que una persona como Natalia Gutiérrez que ha sido profesora universitaria utilice este tipo de astucias para justificar un acto de selección que, como ya lo había dicho en otra participación, se debate entre la demagogia participativa y el despotismo ilustrado.

Esta demostrado que el acceso a la universidad es uno de los factores determinantes para el bienestar social pero, en un país donde la gran mayoría de bachilleres que quiere entrar a la universidad no puede estar en la universidad, no es justo replicar esta dinámica como manera de acceso al Salón Regional de Artistas. No estoy proponiendo el eufemismo paternalista de plantear otro salón de arte popular, solamente se le pide publicamente a una curadora tener más cuidado con lo que es un Salón Regional de Artistas y con la universidad. Todas estas incongruencias se habrían obviado haciendo pública una plataforma consistente donde se diera explicación de los alcances y sobre todo de los límites de la propuesta curatorial. La falta de atención evidencia que la curaduría parece estar más preocupada en producirle un evento correcto al Ministerio de Cultura que en cumplir una función. Como contraejemplo basta mirar lo hecho en el Salón de Octubre en Cali para demostrar los múltiples enfoques que permite tanto el espacio físico como el espacio social de un salón.

Lo anterior no se debe leer como un ataque hacia la curadora, hago uso del acta como lente de aumento para evidenciar una situación y relacionar el uso que se le da a la universidad otorgándole una finalidad específica, en este caso amparando bajo el umbral de lo académico una inconsistencia que, desatenta a los detalles, demuestra precisamente la carencia de un pensamiento académico.

No conozco bien el caso de la Universidad Nacional pero me interesa el cuidado con que algunos de los participantes tratan el tema. Comparto una cita tomada de una conferencia sobre la universidad:

“Cuidado con los abismos y las gargantas, pero cuidado con los puentes y las barreras. Cuidado con aquello que abre la Universidad al exterior y a lo sin fondo, pero cuidado con aquello que, al cerrarla sobre sí misma, sólo crearía un fantasma de cierre, la pondría a disposición de cualquier interés o la convertiría en algo totalmente inútil. Cuidado con las finalidades, pero ¿qué sería de una Universidad sin finalidad?” *

*(Me reservo el nombre del conferencista para no entorpecer la lectura de algunos espíritus susceptibles al recurso de la citación)

Lucas Ospina

Posdata: Creo que muchos de los participantes en estos foros quisiéramos dejar de hacer tanta criticadera institucional y dedicarnos a leer las exposiciones, el problema consiste en que la forma como se hacen estos eventos afecta notoriamente el potencial de las obras, es como estar leyendo un libro interesante pero donde el uso torpe y repetido de un esquema de diagramación inadecuado entorpece inevitablemente la lectura.